La casa en Mango Street

La casa en Mango Street Resumen y Análisis La familia de los pies pequeños - Geraldo sin apellidos

Resumen

La familia de los pies pequeños

Una madre de una familia, caracterizada por tener pies muy pequeños, les regala a Esperanza y a sus amigas una bolsa con tres pares de zapatos de tacón: unos de color limón, otros rojos y unos de baile que solían ser blancos. Las niñas se quitan los calcetines y descubren con asombro que tienen piernas largas y que los zapatos les quedan a la perfección. Deciden caminar por el barrio pavoneándose y practicando cómo cruzar las piernas, lo que atrae la atención inmediata de los hombres en la calle. El señor Benny les advierte que esos zapatos son peligrosos para niñas de su edad y amenaza con llamar a la policía si no se los quitan. Tras un encuentro incómodo con un vagabundo que le ofrece un dólar a Rachel a cambio de un beso, las niñas se asustan y se sienten fatigadas de ser hermosas. Finalmente, esconden los zapatos, y Esperanza no se queja cuando la madre de Lucy termina tirándolos a la basura.

Un sándwich de arroz

Esperanza siente envidia de los "niños especiales" que comen en el comedor de la escuela. Convence a su mamá de escribirle una nota y prepararle un almuerzo para poder quedarse ella también, aunque su madre inicialmente se resiste por el trabajo extra que eso le implica. Como no tienen carnes frías, su madre le prepara un sándwich de arroz. Esperanza lo lleva con ilusión a la escuela. Sin embargo, la experiencia resulta humillante: la Madre Superiora le dice que ella no puede quedarse porque vive cerca, señala por la ventana unos edificios deteriorados en los que viven vagabundos y le pregunta si ella vive allí. Esperanza, asustada, le dice que sí, aunque no es cierto. Luego se pone a llorar. La monja solo le permite quedarse ese día, y Esperanza termina comiendo su sándwich grasoso y frío mientras los demás niños la observan llorar.

Chanclas

La familia asiste a una fiesta de bautismo en el sótano de una iglesia. Aunque Esperanza estrena un vestido de rayas rosas y blancas, su madre olvidó comprarle zapatos nuevos, por lo que debe usar sus chanclas viejas. Esperanza se siente profundamente fea y avergonzada. Esconde sus pies debajo de la silla y rechaza bailar con un muchacho. Su tío Nacho, sin embargo, la obliga a levantarse y la convence de que es la más bonita de la fiesta. Mientras bailan juntos, Esperanza olvida sus zapatos ordinarios y se deja llevar por la música y los aplausos de los asistentes, mientras nota que el muchacho que antes la invitó a bailar no deja de mirarla.

Caderas

Mientras saltan la soga, Esperanza, Rachel y Lucy discuten sobre la aparición de las caderas. Las comparan con un Cadillac nuevo que viene con las llaves puestas. Debaten para qué sirven. Sugieren que son útiles para cargar bebés o para bailar. Esperanza aporta una explicación "científica" sobre cómo los huesos se abren para diferenciar el esqueleto de una mujer del de un hombre. Las tres niñas practican movimientos y crean rimas infantiles sobre el cuerpo mientras mantienen el ritmo de la cuerda. En contraste, Nenny sigue cantando canciones de cuna y rimas muy infantiles, lo que hace que Esperanza se dé cuenta de que su hermana pequeña todavía habita un mundo ingenuo al que ella ya no pertenece.

El primer trabajo

Esperanza necesita dinero para pagar su secundaria católica. Consigue su primer empleo en un estudio fotográfico. Para ser contratada, miente sobre su edad y se presenta con un vestido que la hace parecer mayor. Su trabajo consiste en emparejar negativos con fotos impresas en sobres, una labor que realiza con timidez y nerviosismo. Se siente tan fuera de lugar que come su almuerzo sola en un cubículo del baño para evitar a sus compañeros. Durante un descanso, un hombre mayor de rasgos orientales entabla conversación con ella y, tras decirle que es su cumpleaños, le pide un beso. Cuando Esperanza se acerca para dárselo en la mejilla, el hombre la agarra de la cara y la besa con fuerza en la boca.

Papá que despierta cansado en la oscuridad

Una mañana temprano, el padre de Esperanza entra en su habitación y le da la noticia de que su abuelo ha muerto en México. Esperanza ve por primera vez a su padre llorando y no sabe cómo reaccionar. Él debe viajar a México para el funeral y, dado que ella es la mayor, recibe la responsabilidad de informar a sus hermanos y pedirles que guarden silencio y compostura durante el día. Al observar a su padre sentado en su cama, Esperanza reflexiona sobre su propio amor por él. Asustada por la idea de perderlo algún día, lo abraza con fuerza.

Mal nacida

Esperanza siente una profunda culpa. Ella y sus amigas tienen un juego que consiste en imitar a un conocido para que las demás adivinen de quién se trata. En esta ocasión, eligen imitar a la Tía Lupe, una mujer que en su juventud fue una hermosa nadadora, pero que quedó ciega y paralizada por una enfermedad cruel. En el pasado, Esperanza solía visitarla para leerle libros y poemas de su propia autoría, y la tía siempre la animaba a seguir escribiendo, diciéndole que eso la mantendría libre por siempre. El día que la imitan, burlándose de sus movimientos y su voz, la Tía Lupe muere. El remordimiento persigue a Esperanza hasta en sus sueños.

Elenita, cartas, palma, agua

Esperanza acude a la casa de Elenita, una "mujer bruja", con el anhelo de que le dé augurios positivos sobre su casa del futuro. Elenita realiza un ritual con un vaso de agua y barajas con figuras extrañas, y luego le lee la palma de la mano. A pesar de la curiosidad de Esperanza, la vidente solo le repite que ve un "hogar en el corazón", una respuesta que decepciona a la protagonista, porque ella busca un lugar físico y real. Esperanza termina pagando cinco dólares por una predicción que no comprende, mientras observa la vida cotidiana de Elenita, llena de niños que miran la televisión.

Geraldo sin apellidos

Marín conoce en un baile a un joven llamado Geraldo, un trabajador inmigrante. Esa misma noche, tras el baile, Geraldo muere en un accidente de tráfico. Es atropellado por un conductor que se da a la fuga. Pese a que apenas lo conoce, Marín es quien va con él al hospital y espera horas para ver si pueden salvarlo. No sabe siquiera su apellido y no encuentra ningún documento en sus bolsillos. Esperanza reflexiona sobre los "espalda mojada", los trabajadores inmigrantes que no tienen a nadie que los ayude ni un lugar donde caer parados.

Análisis

En estas viñetas aparece una transición que nos lleva desde la infancia hasta la adolescencia. Aquí, el juego infantil se entrelaza con las crudas realidades del despertar sexual, el trabajo y la muerte. Esperanza ya no es una niña que anda en bicicleta, sino que experimenta una metamorfosis física y psicológica que la obliga a confrontar la vulnerabilidad de su cuerpo y el peso del dolor ajeno.

El despertar de la sexualidad se manifiesta inicialmente como un juego de disfraces en "La familia de los pies pequeños". Al ponerse zapatos de taco alto, Esperanza y sus amigas se sienten como Cenicienta. En principio, celebran el descubrimiento de tener piernas bonitas y agradables para los hombres. Sin embargo, esta euforia inicial se disipa cuando la mirada masculina transforma el juego infantil en amenaza. El acoso callejero aparece cuando un vagabundo les ofrece un dólar a cambio de un beso y les deja en claro que su nueva apariencia trae peligros. Esta madurez sexual mezclada con el juego infantil reaparece en "Caderas", donde la transformación física se analiza desde una perspectiva biológica y funcional. Mientras saltan la cuerda, las niñas discuten si las caderas sirven para "cargar al bebé" o si son "científicas".

En "El primer trabajo", la amenaza sexual se concretiza. La protagonista de la novela entra en el mundo laboral siendo menor de edad, pero con un entusiasmo total. Trabajar es no solo ganar dinero, sino también ser adulta. Sin embargo, la ilusión se rompe cuando un compañero mayor la besa a la fuerza, dejándole en claro que ser adulta (y mujer) es mucho más peligroso que divertido.

En estas viñetas, además, Esperanza descubre otra dimensión de la vida adulta: la cercanía con la muerte. En "Papá que despierta cansado en la oscuridad", muere el abuelo de la protagonista de la novela y ella presencia por primera vez el llanto de su padre. Esta situación la lleva a reflexionar sobre su propia orfandad potencial y su papel como la mayor de los hermanos. Este contacto con la muerte también está presente en "Mal nacida", en donde se narra el fallecimiento de la Tía Lupe. Aquí pasa algo interesante: Esperanza ha imitado a su tía burlonamente justo antes de que ella falleciera. No sabía, por supuesto, que eso iba a suceder, pero igual la culpa la corroe. Esperanza advierte, entonces, que ella también es responsable: ya no es solo una niña que señala a los demás, sino que ella hace, es parte.

Por último, la historia de "Geraldo sin apellidos" conecta la muerte con la condición del inmigrante. Geraldo muere sin que nadie siquiera sepa cuál es su apellido. Es, para las autoridades, "un bracero que no sabe inglés" o un "espalda mojada". A través de la historia de Geraldo, Esperanza entiende la situación general de quienes la rodean y comienza a forjar su compromiso ético para con ellos.