Eileen cree que sus esfuerzos por cautivar a Rebecca surten efecto (Ironía dramática)
Eileen está obsesionada con agradar a Rebecca. Cuando la conoce, pasa una tarde preparando frases armadas para impresionarla y conseguir su atención. Quiere ocultar su carácter aburrido y pacato, impostando una forma de ser despreocupada y misteriosa. Asimismo, se viste con la ropa de su madre, intentando armar con esas prendas viejas un atuendo sofisticado, capaz de generar la admiración de su nueva amiga. Al reunirse con ella, hace comentarios que a Eileen le parecen de chica inteligente, con lo que tiene la esperanza de que Rebecca no la vea como a una provinciana. Sin embargo, a la par de estos intentos, la narradora le advierte al lector que la expectativa de Eileen es pura ilusión. Todas esas estrategias son burdas, y Rebecca puede notarlas claramente. Con ello, la novela construye una ironía dramática que deja a Eileen en ridículo.
Moorehead, como institución que trata violentamente a sus internos, ostenta un lema que la representa como un espacio de cuidado para los vulnerables (Ironía situacional)
El lema en latín parens patriae (que significa “padre de la patria”) resulta profundamente irónico en el contexto de Moorehead. Mientras que la frase en latín sugiere la imagen de un Estado protector y presente para los más vulnerables, la realidad que describe la narradora es diametralmente opuesta. Moorehead es un lugar sórdido en el que los guardias someten a los jóvenes internos a tratos crueles y desmesurados. El padre de Eileen advierte sobre los peligros de ese lugar, y la propia Eileen describe a los guardias como sargentos de ejército. La narradora se burla del lema y señala que la institución, lejos de ser un refugio de protección, es un espacio de violencia y abandono.
Eileen celebra haber encontrado una amiga con la que al fin puede ser ella misma, pero cree conseguirlo impostando un carácter que no es el suyo (Ironía situacional)
Luego de conocer a Rebecca, Eileen se imagina conquistando la amistad de aquella. A partir de un breve intercambio con ella, Eileen arriba a la conclusión apresurada de que ambas tienen mucho en común, y se alegra de que con su nueva amiga podrá ser ella misma. Sin embargo, la manera en la que intenta asegurarse esa amistad es, precisamente, impostando un carácter que no tiene nada que ver con el suyo. Es decir, Eileen se imagina que esa forma de amistad auténtica se consigue, irónicamente, alejándose de su autenticidad.
Rebecca le dice a Eileen que la gente de pueblo no tiene imaginación (Ironía dramática)
Cuando está en el bar con Eileen, Rebecca habla mal de la vida de pueblo. Entre las cosas que critica, menciona que la gente pueblerina carece de imaginación. En este punto, la novela construye una ironía dramática, pues el lector reconoce algo que el personaje no sabe: que su interlocutora, Eileen, se caracteriza ante todo por una profusa actividad imaginativa. De hecho, si no fuera por su imaginación, el núcleo de la novela no tendría lugar.