Borderlands / La frontera

Borderlands / La frontera Las lenguas y la alternancia de códigos en 'Borderlands / La Frontera'

Gloria Anzaldúa considera que la lengua y la expresión lingüística son elementos fundamentales de la identidad. De hecho, en las páginas de Borderlands / La Frontera, asegura: "yo soy mi lengua" (111). Por eso, es importante destacar la lengua original y rebelde con la que escribe este libro. La obra se publica primero en Estados Unidos, y luego se elabora una traducción para lectores de habla hispana, pero, en ambos casos, el texto combina el inglés con el español. Se trata de una decisión estética y política relacionada con la lucha de la autora por autodeterminarse como mestiza y como persona de la frontera, es decir, como individuo atravesado por múltiples orígenes, pertenencias y culturas.

La autora da cuenta, asimismo, de la importante participación de las instituciones educativas en el desarrollo de conexiones entre identidad y expresión lingüística. En ese sentido, recuerda sus propias experiencias como estudiante en escuelas y universidades estadounidenses, donde la obligan a reprimir el uso del español e, incluso, a tomar cursos de pronunciación para perder su acento. En este planteo se pone de manifiesto que este tipo de censuras no daña únicamente la lengua, sino también la identidad de cada hablante y de cada comunidad. El problema se ve potenciado, de acuerdo con este análisis, por la carencia de voces chicanas en los espacios dominantes de la producción de conocimientos, tales como las universidades. Borderlands / La Frontera, por el contrario, defiende el español como vía legítima para la producción de conocimientos.

Teniendo todos estos factores en cuenta, Anzaldúa hace uso de una lengua mestiza. Para materializar esa forma de expresión se vale de una práctica lingüística llamada 'alternancia de códigos' (en inglés, code switching), que consiste en mezclar, en un mismo discurso, diferentes lenguas y variantes. En la teoría de Anzaldúa, 'lengua' no es solamente sinónimo de 'idioma'. También se refiere a distintos dialectos regionales y a distintos registros al interior del español y del inglés. Así, en el capítulo titulado "Cómo domar una lengua salvaje", proporciona la siguiente lista, que incluye las lenguas más habladas por los chicanos:

1. Inglés estándar.
2. Inglés de clase obrera y argot.
3. Español estándar.
4. Español mexicano estándar.
5. Dialecto español del norte de México.
6. Español chicano (Texas, Nuevo México, Arizona y California
tienen variantes regionales).
7. Tex-mex.
8. Pachuco (llamado caló) (103)

Con frecuencia, el concepto de alternancia de códigos se usa para definir los modos de expresión de personas racializadas que hablan lenguas dominantes de maneras alternativas a la norma estándar. Por ejemplo, las personas negras estadounidenses se mueven entre el inglés estándar y el inglés vernáculo, y los migrantes latinos en Estados Unidos combinan el inglés con el español. En Borderlands / La Frontera, Anzaldúa toma esta práctica de manera estratégica, para desafiar las tradiciones de la escritura académica y exhibir un texto que es, incluso en la materialidad de su escritura, un texto de frontera.

En el prefacio a la primera edición del libro, la autora afirma:

El salto de códigos en este libro desde el inglés al español castellano al dialecto del norte de México al tex-mex a una pizca de náhuatl a una mezcla de todos ellos, esto refleja mi idioma, un nuevo idioma —la lengua de las tierras fronterizas—. Ahí, en la juntura de las culturas, los lenguajes se entre-polinizan y adquieren nueva vitalidad, mueren y nacen. Hasta este momento, esta lengua niña, esta lengua bastarda, el español chicano, no ha recibido la aprobación de ninguna sociedad. Pero los y las chicanos ya no pensamos que tenemos que mendigar entrada, que siempre tenemos que hacer el primer movimiento —para traducir a los anglos, mexicanos y latinos—, con una disculpa saliendo de nuestra boca a cada paso. Hoy pedimos un encuentro a mitad de camino. Este libro es una invitación para ustedes —de las 'nuevas mestizas' (36).

Es decir, esta alternancia de códigos no supone la presentación de una lengua fracturada, sino que es un procedimento constructivo que genera una nueva lengua, diferente pero completa. Esta noción de la lengua mezclada coincide con la defensa de la ambivalencia y la hibridez que la autora propone al definir su noción de la conciencia mestiza.

Anzaldúa escribe Borderlands / La Frontera pensando que buena parte de sus lectores serán académicos. En entrevistas relacionadas con la obra, la autora enfatiza que no pretende crear un lenguaje completamente nuevo sin ninguna referencia a las lenguas que la han rodeado durante su vida. Por el contrario, quiere tomar prestado lo que es útil del mundo académico blanco y escribir su teoría, sus memorias y su poesía aprovechando también las herramientas de ese mundo para entrar en la conversación académica, ser reconocida como productora de conocimientos y ofrecer un ejemplo de teoría crítica de la raza y el género que innove, no solo en el plano del contenido, sino también en el de la forma. Anzaldúa no busca alienar a sus lectores monolingües, sino que aplica la alternancia de códigos para estimularlos a pensar de formas diferentes, con una mayor riqueza conceptual.

Al mismo tiempo, la autora escribe para su propia comunidad: las personas chicanas. A pesar de que este libro plantea un argumento político válido para distintas poblaciones de frontera, fomentando una visión no esencialista de la identidad, y procurando la unión entre diferentes personas y pueblos marginalizados, como las personas queer, las mujeres y diferentes grupos racializados, lo cierto es que el foco principal está puesto en las personas chicanas y en su cultura. La combinación de reflexiones teóricas con relatos y poesías hace que el libro resulte accesible y atractivo para lectores muy diversos, y no solo para los universitarios. La alternancia de códigos en Borderlands / La Frontera puede interpretarse también como un gesto dirigido específicamente a un público bilingüe, vinculado a su elección de escribir pensando en su propia gente, pasando de un registro a otro como lo haría en una conversación con ellos.

En suma, además de alternar entre múltiples dialectos del inglés y el español, esta obra recurre a múltiples códigos, propios de grupos como los texanos o los trabajadores. A lo largo del libro, se mueve entre el lenguaje académico y el informal, entre la poesía y la prosa, y entre los registros históricos y los personales. Todos estos movimientos sirven también para hacer gestos hacia múltiples públicos, y para encarnar el espíritu de las tierras fronterizas en la escritura, con el objetivo último de crear un texto cuya unidad se construye sobre el contraste y la contradicción.

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