Enero

Enero Resumen y Análisis Capítulos 1-2

Resumen

Capítulo 1

Nefer escucha a su familia conversar sobre la cosecha. Angustiada, piensa en sí misma: en un futuro cercano su panza habrá crecido y todos sabrán que está embarazada. Le preocupa cómo reaccionarán los demás al enterarse. Cree que tal vez no pueda vivir más en esa casa. Piensa en morirse: imagina su funeral; podría ser el momento cuando el Negro por fin la mire, piensa, pero rápido se da cuenta de que él miraría a su hermana, Alcira. El padre de Nefer, don Pedro, conversa con un vendedor de telas sobre una posible compra de vacas. Alcira y doña María, madre de la protagonista, escuchan la radio y ríen.

Nefer quiere pasar desapercibida. Mira por la ventana hacia una estancia cercana llamada Santa Rosa, donde vive el Negro. Piensa que si él supiera que es el padre del bebé, tal vez se casaría con ella y serían felices. De inmediato se dice a sí misma que él no es el padre, sino el culpable de su embarazo. Nefer sabe que las chicas ricas pueden tener sexo sin meterse en problemas porque "se las saben arreglar" (10), como le ha explicado su madre, pero ella no es rica y está en problemas. Siente angustia y miedo.

No recuerda cómo ha quedado embarazada, pero sí se acuerda de haber conocido al Negro durante una doma de caballos. Él tenía fama de ser buen jinete. Un tiempo después, Nefer tuvo la ilusión de volver a verlo durante el casamiento de Porota, su hermana mayor. Era un día de calor. La celebración se hacía en la casa de la familia y se comía carne asada. Nefer se había confeccionado un vestido para la ocasión. Durante el festejo, no podía dejar de mirar al Negro, pero él no le prestaba atención: estaba con una chica llamada Delia. Nefer, furiosa, fantaseó con golpearla y hacerle daño. Su angustia era tal que se alejó de la celebración y corrió hacia el campo. En el camino, la detuvo Nicolás, un hombre que trabaja en las vías del tren. Llevaba bigotes y estaba borracho. Nefer lloró. Él la agarró, la tiró al piso y la violó. Mientras, Nefer pensaba en el Negro.

La narración vuelve a la escena inicial de la comida en la casa de la protagonista. Los hombres se retiran y las mujeres asean la mesa y la vajilla. Nefer se siente mal, sale de la casa y vomita. Está muy angustiada. Tiene ganas de morir. Mira las luces de la estancia Santa Rosa donde, imagina, el Negro estará terminando de cenar.

Capítulo 2

Nefer visita a doña Mercedes, dueña de la estancia donde vive y trabaja su familia, y madrina de ella. La cocinera de la patrona le dice que está flaca y pálida, y le ofrece pan con manteca. Aparece Luisa, hija de Mercedes, y conversa brevemente con la protagonista. Nefer acaba de cumplir dieciséis años. Alcira tiene dieciocho, y Porota es mayor. Mercedes pregunta si esta última, que ya se ha casado, no está embarazada. Nefer dice que no sabe. La mujer le da un regalo de cumpleaños y le avisa que al día siguiente comienza la misión, es decir, la visita de un sacerdote al pueblo para realizar todo tipo de prácticas religiosas. Nefer abre el regalo y ve que es una tricota roja con botones de vidrio; le gusta muchísimo, pero trata de disimular su entusiasmo.

Nefer se va montando a caballo. Recuerda que antes era feliz y podía perderse mirando el paisaje a lo lejos, pero ahora solo puede pensar en sí misma y en su embarazo secreto. De pronto piensa que, tal vez, galopar mucho y muy rápido pueda provocar que pierda el embarazo. Lo intenta, pero el caballo es matungo, gordo y un poco lento. Regresa a la zona de la casa. Su madre y Alcira comentan que la tricota les parece linda. Doña María le pregunta si ha vomitado la noche anterior. Nefer miente y dice que no, pero la madre le responde que está rara y le pide que vaya a comprar carne. La muchacha vuelve a montar a caballo para ir al boliche. En el camino, piensa en el Negro.

La narración cuenta que don Pedro ha tenido un accidente diez años antes, y por eso ha dejado de trabajar. El hombre tiene un cuerpo pequeño, mientras que el de doña María es grande. Nefer admira a su padre y le tiene miedo a su madre. En el boliche, la protagonista se cruza con una ex compañera de escuela. Se siente identificada: parecen más chicas y tienen aspecto de abandonadas. La inunda una angustia profunda por estar embarazada y se convence de que no va a tener un bebé. Al salir del comercio, se dice a sí misma que visitará a alguien que puede ayudarla. Al día siguiente es la misión, por lo que debe encontrar tiempo esa misma tarde para tratar el asunto.

Análisis

Enero es una novela corta publicada por Sara Gallardo en 1958. La obra se inserta en la tradición de la novela rural, dominante en la literatura argentina desde el siglo XIX. Esto se debe a que toda la narración ocurre en algún lugar no especificado de la pampa húmeda, es decir, el campo argentino. De todas maneras, esta es una obra innovadora y original, que se diferencia profundamente de otras novelas rurales, ya que elabora cuestiones como la violación, el embarazo no deseado y el aborto. Además de ser pionera y disruptiva a nivel temático, resulta novedosa por abordar estos temas desde la perspectiva de la afectada, Nefer, una joven de dieciséis años que pertenece a una familia de peones y puesteros rurales.

Es importante observar la combinación de procedimientos narrativos que despliega Gallardo para seguir el punto de vista de Nefer entremezclando la voz narradora omnisciente con la voz de la protagonista. Así, encontramos una fusión de la voz narradora en tercera persona ("La angustia le nubla los ojos y lentamente dobla su cabeza", 8), el discurso directo para reproducir los decires de Nefer entre comillas o con líneas de diálogo ("—La Nefer, soy", 17), el discurso indirecto para referir sus pensamientos ("Nefer piensa que hay bastante distancia entre la mesa y su cuerpo", 8), fragmentos de monólogo interior ("Si el Negro supiera que es suyo, que es suyo, tal vez me miraría, tal vez me querría y se casaría conmigo...", 10) y el discurso indirecto libre, que combina ambas voces sin usar verbos introductorios, como "dijo" o "pensó" ("su abuela oscura y sin canas, muerta a los cien años, sabia en terribles palabras. Mamá no hablaba de ella porque su sangre había llegado de Italia con sus padres", 13).

Un fragmento fundamental de este cruzamiento de voces es el párrafo del primer capítulo que presenta la escena de la violación. Entre la narración en tercera persona ("La toma por un brazo y las espinas del monte se incrustan en su espalda", 13), surge la voz de la protagonista ("hace calor, me ahogo, ah Negro, Negro, qué me has hecho, mirá mi vestido, era para vos", 14). De este modo, los lectores seguimos de cerca la perspectiva, los pensamientos, las sensaciones físicas y las emociones de Nefer. Por lo demás, este procedimiento resalta cuán brutal y perturbadora es la escena, presentándola como un caso de violencia sexual. Cabe recordar que, a partir de esta violación, Nefer queda embarazada, y todo el relato girará en torno a su angustia, ya que no quiere gestar ni tener un hijo, y a su desesperación por interrumpir el embarazo de alguna manera.

En ese sentido, otra de las claves estilísticas de la obra es el hecho de que no se explicitan términos como "violación" o "aborto", sino que abundan los eufemismos, es decir, la expresión indirecta a través de otros términos, y las elipsis, o sea, el borramiento de palabras y frases enteras. En repetidas ocasiones, la violencia sexual y la interrupción del embarazo son aludidos de manera indirecta. Los lectores logramos inferir de qué se trata porque conocemos las emociones y los pensamientos de la protagonista. Así, por ejemplo, en el capítulo 2 leemos que Nefer piensa: "Tal vez si galopo mucho" (20) y, de manera elíptica, la frase queda incompleta. El texto no dice explícitamente qué podría ocurrir si la chica galopara mucho, pero los lectores entendemos que podría provocarse un aborto, ya que sabemos, desde el comienzo de la novela, que Nefer no quiere estar embarazada.

Cabe destacar, por otra parte, que esta es también una historia sobre el amor no correspondido. Nefer es una adolescente enamorada que fantasea constantemente con el Negro Ramos, un joven de la zona al que ha visto por primera vez durante una doma de caballos. Pero su amor se mantiene siempre en el plano de la fantasía porque él no le presta atención. Sin embargo, en la confusión de este enamoramiento adolescente entre fantasía y realidad, Nefer asegura que él es el responsable de su embarazo, a pesar de no ser el padre. Esto se debe a que Nicolás la intercepta y la viola cuando ella se adentra en el campo por la angustia que le provoca ver al Negro con otra chica en el casamiento de Porota, festejo del que Nefer participó con entusiasmo porque creía que podría llamar la atención de su amado. Así, el amor no correspondido moviliza toda la narración, porque moviliza los actos de Nefer desde que conoce al Negro. Asimismo, Nefer piensa en el Negro durante la violación y, una vez embarazada, imagina sin cesar escenarios románticos junto a él.