Matate, amor

Matate, amor Ironía

La narradora destaca la practicidad de tener dos manos, para cumplir sus deberes con una y apuñalarse con otra (Ironía verbal)

La narradora se muestra abrumada por las tareas domésticas y las que supone la crianza de su hijo, lo que hace que sus deseos autodestructivos permanezcan latentes. Así, en este pasaje, ironiza sobre la practicidad de tener dos manos, puesto que esto le ofrece la posibilidad de apuñalarse mientras prepara la comida: "Con una mano sostengo a mi nene, con la otra un raspador. Con una mano preparo la comida, con la otra me apuñalo. Qué bueno tener dos manos. Qué práctico" (51).

La narradora señala que pasaron un día agradable luego de una tragedia (Ironía verbal)

Un domingo, durante un paseo familiar, el clima distendido se ve interrumpido abruptamente por la muerte de un joven ahogado en el río, lo que da lugar a la reflexión de la narradora en torno al tema de la muerte. Así, la jornada, que se anticipaba con ánimo festivo, acaba tornándose sombría y fúnebre. A propósito, la narradora comenta, con tono irónico: "Lindo domingo pasamos" (53).

La narradora propone incluir al bebé en una terapia familiar (Ironía verbal)

Durante una sesión terapéutica en pareja, el diálogo entre la protagonista y su marido fracasa. La narradora se niega a cooperar, se burla de las prácticas terapéuticas y se muestra escéptica frente a las palabras del profesional: “Ya sé todo, lo puedo recitar con los ojos cerrados, está mal la sombra de otro proyectada, me aburro, cabeceo” (132). Poco después, sin embargo, cuando su marido la acusa de negligente, ella propone: “¿Querés que probemos con terapia de familia y lo incluyamos al bebi?” (ídem.). La sugerencia resulta irónica, puesto que ella sabe de antemano que la ejecución de aquella propuesta resultaría inconducente.