Genero
Novela.
Configuración y Contexto
La acción principal transcurre en un pueblo en las inmediaciones de un bosque, en los primeroos años del siglo XXI.
Narrador y Punto de Vista
El texto está narrado en primera persona por la protagonista.
Tono y Estado de Ánimo
Dramático, sarcástico, poético.
Protagonista y Antagonista
La protagonista es la narradora. No hay un antagonista, aunque las condiciones de vida que oprimen a la protagonista funcionan como tal.
Conflicto Principal
La maternidad y la decadencia de su relación conyugal despiertan en la protagonista deseos destructivos y la conducen al borde de la locura.
Climax
El clímax se produce en la escena final, en el momento en el que la protagonista regresa con su marido de la casa de su amante y decide separarse de su familia.
Presagio
"La muerte está presente en el fuego, en la alfombra, en las cortinas, en el aire encerrado de los muebles de campo y en la vajilla de azogue. En el jarrón sin flores. La muerte exuda de los paraguas apilados cerca de la puerta" (28). En esta cita, la apreciación de la protagonista presagia la muerte de su suegro, que ocurre esa misma noche.
Atenuación
La narradora insulta a su hijo un domingo por la mañana en el que el bebé se despierta temprano. "Le dije de todo menos lindo" (85), afirma, utilizando esta atenuación para omitir los insultos usados y minimizar su propia violencia.
Alusiones
La narradora comenta: "Apago la radio e intento escuchar a los pájaros hablar en griego, pero esa es una herencia envenenada" (98). Alude así a Séptimus, un personaje de 'Mrs Dalloway', de Virginia Woolf. En una oportunidad, Séptimus oye gorriones cantar en griego. La narradora señala que se trata de una "herencia envenenada", acaso porque el personaje acaba suicidándose.
Imágenes
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Paradoja
La narradora nombra como su "hombre" a un ser que carece de humanidad: "Él es mi hombre. El que sabe mirar mi tristeza infinita. Los otros son apenas hombres. De qué sirve ser uno de ellos si el idioma que hablan no alcanza. A mi hombre le falta humanidad, es cierto, pero quién quiere humanidad" (71). Mediante esta paradoja, prepondera las cualidades del animal por sobre las humanas, específicamente, su capacidad de entender los sentimientos ajenos.
Paralelismo
N/A
Metonimia y Sinecdoque
La narradora relata un recuerdo de su infancia: una tarde se escapa de sus padres y se pierde entre la multitud de una playa. Luego, comenta: "De pronto, no veo a nadie conocido, son todas mallas de colores y bocas que se mueven, pero nadie sabe quién soy" (144). Con esta sinécdoque, sustituye a los veraneantes por mallas y bocas. Así, al reducirlos a fragmentos, la narradora destaca su anonimato.
Personificación
La narradora afirma "La naturaleza se rio de mí (…)" (117) en una ocasión en la que, luego de advertir que su marido desea que se interne en un psiquiátrico, se siente excluida de su casa y sale a refugiarse entre los pastizales. La personificación, que le atribuye a la naturaleza la acción humana de reírse, muestra el estado interior de la protagonista, quien se siente humillada y desamparada.