La narradora
Es la protagonista de la novela. Se presenta como una mujer débil y enfermiza. Es extranjera y graduada universitaria. Madre de un bebé, se siente agobiada por las tareas que le demanda su crianza. Vive con su pareja e hijo en un entorno rural, en las inmediaciones de un bosque. Su relación conyugal está en decadencia y tiene un amante que vive a pocos kilómetros de su casa.
El marido
Es la pareja de la narradora. Ella lo llama 'marido' aun antes de su casamiento. Realiza viajes laborales con frecuencia. Mira dibujos animados “para tener la cabeza en blanco” (22). Le gusta el aire libre y le entusiasma mirar el cielo con un telescopio. La música clásica le aburre.
El amante de la narradora
Es un hombre que vive a veinte kilómetros de la casa de la narradora. Es el responsable del servicio de radiografía del centro de salud. Está casado y tiene una hija con discapacidad. Al comienzo de la novela, observa a la narradora a menudo cuando sale de su trabajo, al atardecer, y está obsesionado con ella. Poco después ellos se convierten en amantes.
La suegra
La suegra de la protagonista vive junto a su marido, quien muere al comienzo de la novela. Habla con tono de voz bajo y camina con pasos cortos. Lleva una vida opaca y conserva las costumbres matrimoniales, aun después de la muerte de su marido. Dice que su único momento de paz es durante el sueño, pese a que tiene trastornos para dormir y es sonámbula.
El suegro
El suegro de la protagonista nació en 1940 y participó en una guerra. Es pedante. En una ocasión abusó de una colegiala en el bus del pueblo y el hecho se hizo conocido entre los habitantes. Frecuentaba burdeles y, al mediodía, solía tomar aperitivos en un parador, donde contaba leyendas del frente. Muere poco después del nacimiento del hijo de la narradora.
El hijo
El hijo de la narradora y su marido es un bebé recién nacido al comienzo de la novela, y alcanza los dos años en el final de la misma. Es rubio, largo y delgado.
Melisa y Jacqueline
Son vecinas de la narradora. Son gitanas. Melisa tiene treinta años y "cara de cincuenta" (63). Jacqueline es su hija. Viven encerradas entre muros de madera sin pintar. La narradora afirma que provienen de un “universo brutal” (Ídem.).
Los amigos
Son amigos de la narradora y su marido, a los que la pareja visita en una oportunidad. La narradora los describe como "gente civilizada" (103) y dice de ellos que "están peinados" y "huelen rico" (Ídem.).
Los terapeutas
Son terapeutas que trabajan en el psiquiátrico donde la narradora permanece internada.